Y ahora que nada importa, solo quedan los momentos. Dulces gotas de un pasado próximo o lejano, que hacen que todo se encharque en tu mente, poniendola patas arriba.

Un gesto, una mirada, o quizá solo un roce o un perfume... todo vale, para traerte a mi pensar. A veces es tán difícil entender a uno mismo... Aún tengo tu mirada clavada en la mía, cómo me gustaría saber que pasó por tu cabeza en ese instante. Pero supongo que ya es tarde. Que poco a poco todo arde, y se hace ceniza de un pasado que se escapa de este abrazo del presente.

Y todo por decir una verdad a medias... todo por no poder hacer aquello que me dicta el alma...

Todo por no poder saltarme las normas.

Volveré a la rutina que cada día me mata, a pasear sin motivo por la suciedad de la noche, caminando sin parar, repasando los asuntos que menos me importen. Porque sé que cuando vuelva ya no estarás, que sin tí nada es igual...

Solo con los rayos del sol en la ventana como ánimo, en un intento de evadirme del calvario que me aflije, esbozo angeles en papeles rotos. Ya no aguardo a los momentos en los que veía tus ojos brillar como gemas, ya nada importa, nada me rodea.

Nada.



Niña del Conejo

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