Feliz Año 2008 a todos.

Hoy, día 1 de Enero de 2008, he comprobado que el dicho popular se equivocaba, pues no es aplicable a hoy que la calma precede a la tempestad, sino que esta viene TRAS la tormenta. Y es que me asomo al balcón, miro por la ventana, o simplemente me paro unos instantes en mitad del pasillo y ¿ qué es lo que encuentro ? Nada. Absolutamente nada. Silencio. Un silencio tal, que no hay ni tan siquiera crepitar de muebles, como si de alguna manera, todo lo existente, incluido lo inanime, estuviese contagiado de este cansancio que se hace notar tras la adebacle.

Una noche. Una noche que parece un mundo. 12 horas que parecen 24. Y al final, el mundo se guarece en sus refugios, para pasar al nuevo año. Según Pitágoras, -el principio es ya la mitad del todo- , pues como sea la mitad de 2008 , vaya año espera. Todos medio borrachos, en el mejor de los casos, y hechos polvo. Si me contasen que durante la noche, un virus ha arrasado con la población mundial y solo quedamos unos pocos, lo creería. No he visto un alma, no hay un coche, no se oyen voces en la calle, ni se ven luces en los pisos. Nada. Una nada relajada, pero extraña.

Dejando atrás la noche, y adentrandome en el presente y en el futuro que nos ocupa, el día 1 de cada Enero de cada año, es como estar en una cima de un pico escarpado, desde donde puedes observar todo el lugar que es tu futuro, puedes ordenar tus metas, e imaginarlas colocadas donde te plazca. Es un día que no tiene presente, sino un eterno mirar al futuro. Todos tienen sus propósitos, que son imposibles de cumplir en la mayoría de los casos. En cierto modo, sin quererlo, todos estamos admitiendo que hay algo en nuestras vidas que queremos cambiar. El ser humano, y su eterno espiritu de perfeccionamiento.

Pero no todo es malo. No todo tiene ironía. Realmente, o me estoy haciendo viejo, o algo de verdad ha cambiado dentro de mí este nuevo amanecer de año. Por un momento, creo que ya no voy a huir de mi pasado. Creo que ya no me afecta. Lo he asumido como tal, he ganado la experiencia que me aporta, y siento que puedo avanzar con él cargado en mi espalda. El peso no es tan pesado. Le he ganado la batalla a mi universo.

Espero haber aprendido de mis errores en los años pasados, espero hacerlo mejor en este nuevo horizonte que tengo delante de mí. Espero ser mejor persona, llegar a más corazones, servir a mis ilusiones con legiones de sueños que salgan de mi mente. Porque he entendido que lo que tengo que hacer es decidir en todos los ambitos de mi vida. Decídete y serás libre.

No tengo propositos este año, yo soy el proposito. Y es que finalmente, creo que me vuelvo a encontrar conmigo mismo. Mis metas serán mi vida, y mi vida, mis metas. Y dejaré que los hechos sean mis palabras, y que hablen por mí. Y que solo aquellos que aprendan a verlos, lleguen realmente a importarme. El camino es largo, pero ya tengo el calzado oportuno, y la mochila bien cargada de sueños. Es hora de partir en este 2008. Os deseo ententereza en este viaje que nos ocupa, y ojalá pueda cruzarme miles de veces en vuestro camino, aunque solo sea para daros un abrazo y un saludo... a fin de cuentas, eso es la vida, un sin fín de caminos entrelazados.

Feliz año 2008 a todos.

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